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A las ocho de la mañana, cuando la barca de Pina de Ebro pasaba a veinte personas y a siete carros con sus caballerías, se soltó uno de los cables de amarre y la barca comenzó a ser arrastrada por la corriente.
El barquero, Maximino Celma Jariol, pudo con gran temeridad cortar con un hacha desde el palo mayor de la barca los cables del transbordador aéreo evitando un nuevo peligro, en tanto algunos de los pasajeros se arrojaron al agua y, con ayuda de cuerdas, pudieron llevar la barca hasta la orilla, desembarcando todos felizmente. Este nuevo suceso pone de relieve la urgente necesidad que tiene una localidad de la importancia de Pina de Ebro de activar la construcción del puente sobre el Ebro. |

Este hombre fue Maximino Celma Jariol mi abuelo |